Tuesday, April 5

UPR Sin Solución

El problema de la UPR es que no hay dinero para continuar por el derrotero que llevaba. Y como repartir dolor y sufrimiento es complicado, esta huelga va para largo.

La crisis de la Universidad no comenzó en el 2010. Hasta entonces, los estudiantes continuaron beneficiándose de matrículas que ni se acercan a cubrir el costo de su educación, los empleados no-docentes continuaron obteniendo aumentos de compensación desligados de la realidad financiera de la Universidad, los profesores y los síndicos, etc. La asignación de $100 millones en fondos ARRA en el 2009-2010 y mayor endeudamiento le compró tiempo a la Universidad que fue desperdiciado.

La salida fácil era aumentar las asignaciones del gobierno central. La fórmula de 9.6% de los recaudos del Fondo General implicaron recortes automáticos cuando bajaron los recaudos de Hacienda. La Ley 7 excluyó a la UPR de recibir asignaciones provenientes de los nuevos impuestos legislados en el 2009.

Sin embargo, no hubiera sido correcto que un gobierno que ha despedido personal en los Departamentos de la Familia y la Policía aumentase la asignación a la UPR para mantener matrículas bajas y no tocar el plan de salud de los empleados no-docentes.

Los estudiantes en huelga tienen derecho a exigir la publicación de los informes financieros de la Universidad. Una institución pública subsidiada por el estado tiene que ser transparente en sus manejos financieros. No son razonables las excusas de la Administración de la UPR de que no se haya concluido la auditoría de los estados financieros de junio de 2009 por una huelga que comenzó en abril del 2010.

Por otro lado, no es constructivo negarse a aceptar aumentos de matrícula. La crisis financiera de la Universidad es real y la tienen que solucionar los distintos “stakeholders” en el marco de la autonomía universitaria. Todos se tienen que mojar.

El Comité Negociador debe enfocarse en negociar para que los aumentos en matrícula no impidan que estudiantes de recursos económicos limitados puedan estudiar. Estamos hablando de expandir programas de becas, trabajo y préstamos. El nivel de ingresos del estudiantado de las universidades privadas de la Isla es más bajo que el de la UPR y aún así se las arreglan para costear su educación.

Ya la Junta de Síndicos aceptó lo obvio. Falta que lo hagan estudiantes, empleados no-docentes, profesores, y público en general. Hasta entonces, la UPR no tiene solución.


Vicente Feliciano
Presidente
Advantage Business Consulting