Tuesday, October 21

Lecciones Para Puerto Rico de la Estructura Contributiva de Chile

Vicente Feliciano

El Nuevo Día, 13 de abril de 2008

En el pasado Puerto Rico ha mirado a Chile como fuente de ideas para su desarrollo económico. Recientemente Chile ha sido uno de los países con mayor crecimiento económico en el mundo. Es beneficioso ponderar nuestras leyes contributivas y el debate de los incentivos industriales a la luz de la experiencia de Chile.

La primera sorpresa que nos llevamos al mirar a Chile es que el total de impuestos es similar a los nuestros. En ambos casos la carga contributiva representa cerca del 16% del Producto Bruto.

Pero la composición de los recaudos fiscales es completamente diferente. El grueso de los impuestos en Chile están dirigidos al consumo. El impuesto al valor agregado (IVA), parecido a nuestro IVU, tiene una tasa de 18%. Los impuestos relacionados al consumo representan el 63% de los recaudos fiscales.

En contraste, Puerto Rico grava la producción y el trabajo. Los impuestos al consumo son relativamente bajos. Recientemente Chile ha reducido un poco los impuestos al consumo y aumentado un poco los impuestos al ingreso. Para Puerto Rico acercarse al modelo chileno tendría que iniciar el camino en la dirección opuesta, aumentando el IVU y reduciendo los impuestos al ingreso.

Chile ha obtenido su crecimiento sin depender de incentivos contributivos. Con pocas excepciones, los impuestos corporativos ascienden a 17%. Ni la industria vitivinícola ni la industria de frutas y vegetales tienen tasas preferenciales. En el caso de la minería, tiene una contribución especial adicional. En comparación, en Puerto Rico las empresas exentas pagan entre 2% y 7% mientras que las no-exentas pagan cerca de 40%. Las tasas tan bajas a un sector fuerza que sean tan altas para el otro sector.

Usar el modelo chileno en Puerto Rico sería un tanto extremo, pero la brecha tan brutal entre exentas y no-exentas no se justifica. Según Puerto Rico revisa sus incentivos contributivos, debería usar como guía a Irlanda (12.5%) para las compañías exentas y a Estados Unidos (32%) para las compañías no-exentas.

Chile promueve la inversión en empresas y en acciones, mientras que Puerto Rico promueve la inversión en bonos e instrumentos de deuda. Un contribuyente chileno tiene que pagar contribuciones regulares por los dividendos que recibe de una corporación, pero recibe un crédito por los impuestos que la empresa haya pagado a nivel corporativo. La contribución total sumando corporativa y personal asciende a entre 35% y 40%. En Puerto Rico los dividendos se gravan al 10% pero no hay crédito por los pagos a nivel corporativo. Por lo tanto, sumando la contribución corporativa y personal está pagando entre 40% y 45%.

Los pagos de intereses en bonos en Chile se contabilizan como ingreso regular y pagan una contribución de entre 35% y 40% al igual que los dividendos. Por lo tanto, no se sesga la inversión hacia bonos e instrumentos de deuda. En Puerto Rico los pagos de intereses se deducen a nivel corporativo y se tributan a nivel personal al 17%. Por lo tanto, el sistema favorece corporaciones que se financian con deuda en vez de acciones. Lamentablemente, los puertorriqueños ni siquiera compran esta deuda corporativa al 17% porque tienen muchas opciones de deuda exenta.

Cada país tiene que desarrollar su propio modelo. Puerto Rico puede mirar hacia el sur para ideas sobre cómo marcar su propio camino.